La planeación urbana y la primera ciudad fractal, contra la ciudad fractal vista desde lo social

El término ciudad fractal fue por primera vez utilizado por los urbanistas, pero no de la manera en que lo haré aquí, sino desde la planeación y diseño urbano.

Nikos Salingaros, diseñador urbano, contrapone la ciudad fractal con la que surge después de la masificación del uso del automóvil. La ciudad fractal, dice Salingaros, tiene como punto de inicio al peatón, mientras que la ciudad automóvil o ciudad dormitorio (esta última surge con la industria, que acomoda a la empresa, los hogares y el abastecimiento a favor de la fácil comercialización y producción) parten de la dinámica interacción de los miembros de la ciudad.

  Esta es la figura que Zarza utiliza para representar a la ciudad fractal

Esto puede ser un inicio, pues la ciudad fractal trae un renovación de contemplación de la ciudad, como remarca Daniel Zarza en su tesis Una interpretación fractal de la forma de la ciudad: “A medida que la sociedades avanzadas van haciéndose más complejas y se van introduciendo mecanismos descentralizadores y de participación pública, estas visiones globalizantes y totalitarias van progresivamente colapsando. La nueva comprensión de los sistemas complejos, de la teoría del caos y de los fractales iniciada por B. Mandelbrot a principios de los ochenta obliga a replantearse desde nuevas bases los fundamentos del planeamiento a medida que aparecen nuevos métodos de manejar la complejidad […] La forma de la ciudad es cada vez más compleja y no puede ser reducida a una única dimensión como ha sido habitual en las pasadas aproximaciones cientifistas”. Aunque mi punto no es partir solamente de la planeación fractal de la ciudad, Zarza propone algo que es importante desde cualquier punto en el que se analiza la ciudad: complejizarla y renovar las visiones cerradas y monolíticas.

Aunque el término sigue estando muy lejos del que se utilizará aquí, el crédito, por un lado, de conceptualizarlo; y por otro, complejizar las múltiples dimensiones de la ciudad.

Aproximándonos: desde la teoría de sistemas

Lorenzo Ferrer es un fiel creyente de la teoría de sistemas, y escribió un libro esencial para comprender su practicidad: Del paradigma mecanicista de la ciencia al paradigma sistémico. Ahí propone un cambio radical en la manera de resolver problemas: verlos como sistemas en los que sus partes interactúan de manera esquemática. Ferrer toma parte de sus propuestas del biólogo James Grier Miller y su libro Living systems, que divide a los sistemas en niveles de complejidad (N1=células, N2=órganos, N3=Organismos… La ciudad, de acuerdo con esta escala se encuentra en el último y más complejo nivel).

Es importante Ferrer en este punto (hago un paréntesis, porque Ferrer no es el único en hablar de esto, ni siquiera sería el más destacado, pero su escuela establecida en Valencia es la que mayor contacto ha tenido con Juárez) pues propone el análisis de sistemas (creyendo en la ciudad como un sistema) desde la interacción y modificación de sus partes en diferentes escalas. Por lo que en la ciudad fractal (Juárez) la industria maquiladora es un elemento de sistema (Ferrer les llama subsistemas) que influye de manera totalizante en los demás componentes -subsistemas- (con esto nos asomamos a la fractalidad de la industria maquiladora en la ciudad).

Ferrer no utiliza la fractalidad en sus modelos de sistemas, pero de alguna manera conecta los niveles materiales (es decir físicos, como la ciudad) con sus componentes sociales (artificiales), estudiando los escenarios e interacciones posibles.

La ciudad fractal sigue estando lejos, pero poco a poco nos aproximamos a ella.

La teoría del caos y el surgimiento del fractal

En el libro Las rebelión de las formas, Jorge Wagensberg identifica, como un buen neo darvinista, tres selecciones de supervivencia de las formas. Una es la fundamental, dedicada completamente a los seres no vivos; la natural exclusiva a los seres vivos no humanos; y la cultural, toda creación proveniente del ser humano. Rescato a Wagensberg porque identifica la fractalidad en diferentes escalas (o niveles de acuerdo con Ferrer), entre ellas la humana. A diferencia de Lorenzo Ferrer, Jorge Wagensberg sí habla sobre el fractal y lo asocia con la creación cultural. Benoit Mandelbrot, uno de los más grandes exponentes del fractal, nunca les asoció la interacción social.

Dentro de su sistema de las selecciones, el fractal se encuentra en cada una: tanto árboles como esqueletos de animales, pinturas y diseños arquitectónicos. Wagensberg hace un recorrido por la arquitectura española y encuentra cientos de fractales artificiales. A diferencia de los diseñadores urbanos, Wagensberg lo adjudica a una creación cultural, abstracta de la mente humana, y no como una tendencia de planeación.

 Jorge Wagensberg

La visión sigue estando alejada, aunque comparte la idea del fractal, no como una resonancia extensiva[1], sino como una figura constante

La ciudad fractal

Pero entonces ¿en qué consiste esta ciudad fractal? La ciudad fractal no es una ciudad específica (como lo identificaron los planeadores urbanos); no se puede decidir cuál y cuál no es. La ciudad fractal es una postura de visión a la ciudad en su complejidad. Pues consiste en verle en partes, fragmentarla, pero buscando la totalidad en cada una de ellas. Es decir, si esquematizamos a la ciudad en apartados, y en uno colocamos los medios de comunicación o la planeación de las calles, entonces seríamos capaces de encontrarle en su totalidad por la misma ciudad es auto referencial.

Los periódicos, por ejemplo, dicen todo lo que es la ciudad, y lo que no lo dicen lo dicen por su silencio. Por lo que podríamos tomar los medios de comunicación locales y encontrar a la ciudad en su totalidad. En este caso, coger un periódico nos lleva a ver la fractalidad de la industria maquiladora. Talvez parezca tendencioso, pues podríamos terminar encontrando lo que queremos buscar. Lo que torna la postura del investigador en un ejercicio complicado, pero no imposible.  

Aunque el punto aquí es buscar la fractalidad[2] (es decir la autosimilitud) de la industria maquiladora en la ciudad moviéndose por medio de resonancias que llegan a la totalidad de la ciudad. Es decir, tomar en fragmentos[3] la ciudad y ver cómo dentro de cada uno se encuentra la maquiladora.

Como la historia de ambas corre de manera paralela y entremezclada, es necesario ver a la industria maquiladora en Juárez como una industria total. Es decir, extendida a lo largo de la política, lo económico, lo social, lo urbano, etc. Dándonos cuenta que la fractalidad se mueve por medio de índices de incidencia o resonancia, en donde la industria maquiladora, por su relación histórica y económica, tiene gran impacto.

La industria maquiladora: la figura de una ciudad fractal

Las grandes avenidas de la ciudad, el tránsito de frontera por parte de grandes camiones de carga, gran cantidad de zonas residenciales que se ubican cerca de zonas industriales, un importante número de escuelas universitarias técnicas ofreciendo programas de ingeniería. Esto por un lado, por el otro: oleadas enormes de migrantes del sur y centro del país, horarios y ritmos marcados por los horarios y ritmos de la maquiladora, diseños residenciales en masa, etc. Siendo más arriesgado: medios de comunicación morbosos, índices de violencia y asaltos crecientes, tránsito ilegal hacia los Estados Unidos, drogas en cantidades exorbitantes.

Con esto no me refiero que la industria maquiladora sea la causante de todos los males (ni que de ella emanen fractalmente todos estos problemas), pues hay que admitir sus numerosas ventajas, pero si tomáramos cada uno como un fragmento (no como un abstracto, puesto que no lo es) encontraríamos que, como una cadena de causa y efecto, la fractalidad de la maquiladora incide de alguna manera en él.

Cada investigación arrojará datos diversos, pero ninguno negará la realidad de que la industria maquiladora no solamente es una red (sistema), sino todo el complejo de la ciudad. La industria, como se ha visto en clase, ha utilizado las redes empresariales para flexibilizar su producción, pero pobremente esto se queda como una interacción empresarial. La ciudad fractal, la fractalidad, la resonancia fractal y la industria total rebasan la visión comercial y/o empresarial de la industria para perturbar lo social. 

Por ejemplo, Marilyn Starthern, antropólogo norteamericano, relaciona la fractalidad con la alienación marxista en donde el empleado produce algo que no conoce, lo que lo aliena, causando del capitalismo simbólico una fractalidad entre el sujeto y el objeto producido. Como analogía a este ejercicio, la aportación de Starthen sirve para observar los objetos como auto referencia, es decir fractal.

Al igual, el antropólogo Christopher C. Taylor utiliza dos conceptos que bien se adecuan a este trabajo: la persona fractal y fractalidad. El primero surge como un concepto que refiere a lo incompleto e inestable de un sistema; mientras el otro niega el azar, y las causas y efectos son esenciales para su comprensión. También rescato de Taylor, en su ensayo Fluids and fractals in Rwanda: order and chaos, la fractalidad no como una visión matemática de la realidad, sino una analogía de lo socia. Y esto por que es lo que he hecho aquí. 

Conclusión

Al hablar de la ciudad tocamos un punto que se refiere a la primera gran frontera. Porque es un laboratorio (por dar un nombre propio) a escala mayor como para ser colectivo, pero menor para ser cierto. Es una esfera con líneas de división marcadas fuertemente (hablo del caso de Juárez, que se mantiene de esta manera), a diferencia de un país o el mundo. La ciudad es un sistema completo de acceso simple.

La fractalidad, por esta parte, se aplica a sistemas que van en aumento de complejidad: si se habla de un sistema biológico también se le hará de uno familiar, a uno social, a uno político, a uno internacional. Es decir, si Juárez tiene fractalidad también la tendrá México, y el continente, incluso el mundo

Como conclusión seguiría en la insistencia de tres apartados: la complejidad de la ciudad para poder verla en su totalidad; la fractalidad o resonancia fractal para identificar la manera en que los componentes se trastocan, modifican y alteran entre sí; y, por último, la industria total como un concepto en donde el componente industria es el de mayor acción e influencia en los demás.

Sin duda, son los teóricos de sistemas los que mejor han podido desmenuzar la fractalidad de un sistema por medio de la esquematización de sus componentes, aunque no utilizan propiamente ese concepto. Igual los antropólogos del caos (escuela exclusivamente estadounidense), quienes abiertamente han llevado al fractal a instancias completamente sociales. Si he dejado afuera a esta última de un análisis más pormenorizado, es por ser bastante nueva, lo que hace exclusivista su acceso. Por lo que sólo he introducido a dos autores que, de hecho, utilizan el concepto de manera bastante específica.


[1] Es importante remarcar que el concepto de resonancia es esencial en este trabajo, pues la fractalidad se mueve por medio de resonancia, por eso logra llegar a la totalidad de la ciudad. Mientras Wagensberg le ve como una creación subjetivista, casi artística, de la figura/objeto, mientras aquí la fractalidad es cotidiana y colectiva.[2] La fractalidad, parafraseando el concepto de fractal, se refiere a qué tanto es posible encontrar “huellas” de, por ser el caso, la industria maquiladora. Esas huellas están a lo largo y ancho de la ciudad, y llegan tanto a lo físico(diseño, arquitectura) como a los artificial (social).[3] Con esto no trato de abstraer las partes de la ciudad para mandarlas al laboratorio a ser analizadas, sino de ver su totalidad desde ángulos: complejizarla. Con la industria maquiladora creo pertinente hacer esto, pues Juárez ha sido históricamente espacio de la maquiladora, y desde sus inicio hasta hoy, esta fractalidad de la industria se ha extendido a lo largo de todos los rincones. 


Primer caso
Fue en la expedición del H.M.S. Beagle donde Darwin por fin tuvo los argumentos físicos para su teoría sobre la selección natural. Le tomó más de veinte años, y unos más para que se le reconociera su aportación, para terminar de ordenar las ideas que surgieron después de investigar por tanto tiempo. En 1859 su obra, El origen de las especies, se darwin_portrait.gifagotó el mismo día de la publicación. Fenómeno poco común para un libro de su tipo, pues a simples rasgos la obra plantea cómo las especies han evolucionado por medio de la competencia con sus iguales, extinguiendo al débil y perpetuando al fuerte.
Diez años antes de la publicación, Marx y Engels lanzaban la bomba del Manifiesto del partido comunista que ponía en jaque la hegemonía burguesa de los países occidentales. Enfrentaba, en una dialéctica ya poco original, al proletariado con su contraparte natural: la burguesía.
marx.jpgDarwin no estaba muy lejos de este mecanismo de movimiento, pues ambas obras veían en el conflicto la fuente de acción y creación; sólo que para Darwin aún faltaría mucho para dar esta teoría por sentado.

Segundo caso
No creo que Darwin esté totalmente superado, pues una teoría tan bien organizada es difícil abatirla con un par de movimientos de mano. Conozco gente que no cree en la teoría de la gravedad, por ejemplo, pero aún no hay nada superior a eso.
Newton sobrevive porque no hay algo mejor que él. Darwin igual. La selección natural ganará la guerra por la supervivencia de la que ella misma habla.

Tercer caso
La microbióloga Lynn Margulis escribió, hace tiempo ya, un libro que buscaba el mismo objetivo de la teoría de la selección natural de Darwin, pero por otros medios. Ella pensaba que la vida se había abierto camino no compitiendo por sobrevivir, sino, al contrario, cooperando. Buscó en las primeras bacterias, y encontró que ellas se habían estructurado juntas conforme el ambiente cambiaba y, de esta manera, se modificaban para sobrevivir. Este primer compuesto, que por sus nuevos componentes modificó su alimentación y organismo, la llamó “la primer célula nucleada”.margulischeadr.jpg
Margulis cree, desde la microbiología, que el mundo se compone por organismos (o sistemas) que sobreviven cooperando entre sí. Contraponiéndose a la idea darviniana de que una especie crecerá infinitamente hasta ponerle un freno; la microbióloga se inclina en pensar en un balance cooperativo donde sobreviven los primeros en acomodarse dentro de él.
Stephen Jay Gauld, evolucionista por excelencia, trajo a occidente las ideas del ruso Petr Kropotkin, quien veía en Darwin, a diferencia de la gran mayoría de sus interpretes, una conciencia de colaboración entre las especies, la cual les aseguraría un lugar en el proceso evolutivo.
Margulis escribió Microcosmos, el libro donde plantea su teoría de cooperación, en colaboración de su hijo; Darwin solo, luchando contra los grupos religiosos y los científicos clásico.

Cuarto caso
James Lovelock nació en la Gran Bretaña, y colaboró con Lynn Mangulis en diferentes investigaciones; es un científico que su influencia se ha extendido a niveles inimaginables (sus teorías se han popularizado en los grupos New Age característico de esta época).
Lovelock va más allá de los propuesto por su ex compañera de investigación, él cree que no sólo los componentes del mundo han sobrevivido por su colaboración mutua, sino el mismo mundo es una forma de vida interconectada todo sistema dentro de ella. Lovelock la llama “Gea: el mundo como, dice Lewis Thomas, una “célula única”.lovelock.jpg
El balance de Margulis y la competencia de Darwin son llevados a un punto estratosférico, pues todo se conecta de manera tan simple, e incluso lo que por mucho tiempo era visto como insignificante, que mantiene un balance ordenado en el gran sistema llamado mundo.

Quinto caso
Edward Lorenz era un meteorólogo convencional que había trabajado para el ejercito durante la Segunda Guerra Mundial. A veces atinado y en ocasiones totalmente perdido. Sabía lo esencial de matemáticas, pero era mejor en computadoras. Le gustaba el café mientras trabajaba, lo que le hacía aún más convencional.
Buscaba, por medio de análisis de variables en el clima puestos en un ordenador, pronosticar el clima con muy poco margen de error y a largo plazo. Sólo que un día de invierno de 1961, cuando analizaba dos recorridos de sus sistema de pronóstico del clima atmosférico, dejó el ordenador un par de horas para tomar un café y cuando regresó encontró que los recorridos divergían uno del otro en algún punto de su recorrido. Lorenz pensó debía ser un error, pues ambos recorridos tenían los mismos datos bajo la misma formula. Al revisar los resultados se dio cuenta que el ordenador había redondeado algunas cifras puestas en el segundo recorrido, haciendo que cada una tomara rumbos diferentes.lorenz.png
Lorenz notó cómo el clima era impredecible, pues un pequeño soplo dentro del complejo sistema atmosférico provocaría grandes modificaciones a largo plazo.
Inaugurando una tradición donde lo invisible se vuelve imprescindible en el sistema.