El día que dejé Juárez, nos dejamos. En el aire, como una palpitación, podía escuchar su adiós. Nos despedimos con un beso en la mejilla, con mi vida que recuerda muchas de sus calles, muchas de sus personas, muchas de sus historias. Desde la ventana del coche veía el rostro de mis perros desconcertados, tal vez llenos del mismo miedo que yo sentía, preocupados que me iba solo y no podrían cuidar la casa donde viviría como lo hacen celosamente en la casa donde ahora viven.

Recordé que tarde o temprano todos tenemos que decir adiós, y que ese día había llegado. Subí al avión rumbo a Guadalajara donde poco a poco he comenzado a construir una nueva vida, donde en las noches, cuando sólo se escuchan las hojas del árbol frente a mi ventana, recuerdo la ciudad. Es como la novela de Elena Garro, Los recuerdos del porvenir, que es narrado por un pueblo detrás de una piedra aparente, y parecería que es Juárez la que me está inventando a mí en un cuento. Camino por la calle, y siento una extraña nostalgia de estar allá y de defender mi derecho a ser libre, sea lo que esto quiera decir.

Trato de evitar los periódicos, de estacionar el tiempo hasta que vuelva, pero es imposible en una ciudad azotada de esa manera por la violencia. Siempre se fuga algo, en el radio o el periódico, algún correo o un comentario. Pero tal vez por estar lejos, tu fe se hace más fuerte. Tu fe en algo que no existe, claro, lo que tampoco quiere decir que no sea posible. Fe en que un día vendrán días mejores, y que esto que hemos construido con tanto esfuerzo, será la recompensa de nuestras penas presentes.

Me da miedo no vivir lo suficiente. ¿Qué tal si no llegan, y cuando se apaguen las luces me quede con un vacío de dudas, y se congela en ese infierno actual? Sé que vendrán, no sé por qué, no sé cómo, ni a causa de qué, pero vendrán.

Pensé en hacer una lista de las cosas más importantes de la ciudad en un tono lleno de poesía, como que sus vientos de marzo hacen bailar a las flores… Pero no, mejor simple, llano, sin tapujos y con sinceridad, te amo.

 

A-G.

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