Los que seguimos al movimiento Yo soy 132, surgido después de las declaraciones de Joaquín Coldwell del PRI para comenzar una cacería de brujas contra los estudiantes de la IBERO que imputaron al candidato Enrique Peña Nieto en una presentación, vimos con sopresa dos videos y una serie de documentos en su sitio Web que mostraban que el movimiento era manipulado por personajes de la izquierda mexicana, tanto de la clase política, periodistas y académicos.

El encargado del sitio www.yosoy132.mx, Manuel Cossío, asume la responsabilidad de los actos en el primer video colgado en el sitio Web:

En donde habla de cómo poco a poco se fue encontrando con que el movimiento estaba coludido con la campaña de López Obrador a través de la figura de Saúl Alvídrez, mostrado como el líder del movimiento, en donde se quiere suponer por medio de una grabación de audio que el Yo soy 132 surgió como un esfuerzo de campaña de los obradoristas con intenciones electorale, lo que supone contradice el apartidismo del grupo.

Los documentos que venían a continuación eran hojas de registro y recibos firmados por Saúl Alvídrez en el que se registraba el nombre de Yo Soy 132 como una marca industrial especificada en la clase 35, que es para publicidad, trabajos de oficina y negocios (aquí pueden revisar el manual del IMPI en donde se especifica esa información).

Como todo lo que veo siempre se me hace sospechoso, entré al catálogo del Instituto Mexicano de Propiedad Industrial par comprobar que existiera el registro de la marca bajo el nombre de Saúl Alvídrez. Después de varios intentos buscando con el número de expediente, el titular y hasta el nombre de la marca (Yosoy132, así, pegado), no encontré nada que se pudiera relacionar con lo que Manuel Cossio decía.

Lo que sí encontré, fueron seis registros de marca bajo el título de Yo soy 132. Los PDF de los seis registros los tengo conmigo, y quien guste se los puedo mandar para que los revise, aunque están en la página del IMPI. Dos a nombre de Fernando Olmos Torres, del DF, quien había hecho un registro mixto tanto del logo como del nombre:

La cual está en la clase 33, tipo 10, que es bebidas alcohólicas (seguramente un chistosín que se le hizo gracioso registrar alguna bebida embriagante con ese nombre).

Otra bajo el nombre de Rafal Michel Zárate, quien registró el nombre impreso en la palma de una mano, en el que describe su función como de alimentación o transporte de alimentos.

Finalmente, y la que nos interesa por estar registrada como una marca nominativa (así como la que está descrita en el documento de Manuel Cossío), dos bajo el nombre de Samuel Castelán Vega, registrada en la misma clase que los documentos de Cossío (clase 35, tipo 10): publicidad, gestión de negocios comerciales, oficinas y administración comercial.

Lo poco que encontré de Samuel Castelan Vega, fue un tuit en Twitter:

ALBERTO ESTRADA@lawyerestrada

@GoCaliente@rosamariatellez@irgalindo@jcmvt@toliro Via @patyeq Solicitud marca Yo soy 132 1279332 titular SamuelCastelanVega#quetal

Y una ponencia en Mun México en relaciones internacionales sobre juventud y networking.

Sobre Manuel Cossío, aparte del video en donde denuncia al movimiento Yo soy 132, están las fotografías de su viejo Twitter en donde favorece con sus comentarios a Peña Nieto (cortesía del buen Jaime Bailleres, que llegó justo a tiempo para complementar lo que ya estaba trabajando):

Saúl Alvídrez no oculta su relación con figuras predominantes de la izquierda mexicana. En cualquier buscador con su nombre les dirá más o menos quién es y sus intenciones, además de su vínculo con México ahora o nunca (además de sus intentos por relacionar Yo soy 132 con esa agrupación).

¿Cuál es la verdad? Hasta el momento la desconozco, pero sé lo que es mentira. También sé que cuando alguien decide enfrentar al poder (al poder que tiene a los medios, como es Televisa que por medio de Radio Fórmula se fue rápidamente contra el movimiento acusándolo de ser manipulado por los obradoristas) van a haber obstáculos informativos. Esto no es nuevo, en Estados Unidos durante la Guerra Civil, a los abolicionistas se les acusó de brujería, vendedores de la patria, afrancesados y traicioneros. Lo extraño no es encontrar estos cercos, sino saberlos eludir con argumentos y evidencias.

Por el momento, el grupo Yo soy 132 ha encontrado las formas de salir de este bache, pero seguramente habrá más y más profundos. El punto no es sólo caminar, sino saber levantarse.

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