Una vez escuche en el radio a un hombre, no recuerdo bien su nombre, pero hablaba sobre la violencia, y dijo: Sólo el que carga el muerto, sabe cuánto pesa. Y se refería a esos espacios en donde la violencia ha incrementado terriblemente y la respuesta de las autoridades centralistas por hacer lo que mejor saben: tomar decisiones equivocadas. Hoy vamos a una marcha cargando uno de los pesos más grandes: el de la responsabilidad social, ciudadana, humana. No sé si algún partido haya  organizado todo y estamos asistiendo a las butacas de un teatro, pero yo voy porque en mí (en mi ser histórico), nadie sabe lo que pesa el muerto que vengo cargando. Claro, comparto ese espacio con un millón y medio más, pero al final somos uno, es decir, fragmentos de coincidencia. Nadie sabe lo que pesa hasta que lo carga. Por eso salimos hoy, a pesar de que nuestros cuerpos estén enfermos, o los cuerpos de los demás lo estén, o que tienes que pagar los impuestos, y los niños, y la escuela, y la tubería rota. Por eso es importante: porque a pesar de nosotros, de ser sujetos entretejidos en otras instancias de violencia, contamos con un poco de ánimo para ir.

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