Ayer, platicando con Turo, recordé esta campaña financiada por un grupo de ateos que adornaba algunos autobuses de transporte público en Londres, Barcelona y Madrid. “Probablemente Dios no existe”. La frase, en vez de recordarnos a Nietzsche, que argumentaba “Dios ha muerto”, debe hacerlo a una figura de la historia mexicana: Ignacio Ramírez, El Nigromante.El problema es que esta frase en vez de fortalecer la argumentación ateísta, sólo demuestra el liberalismo multicultral de la actulidad, en donde se asume con debilidad una postura ideológica. Cualquier materialista renegaría rápidamente de esta frase (que de hecho  lo hicieron).

Pero, ¿a quién le importa?

Leía una página cristiana en donde argumentaba a favor de la existencia de Dios que cómo se podía explicar el enorme número de creyentes si Dios no existía. Es cierto, aunque también hay unos científicos que argumentan haber encontrado un gen dentro de la estructura humana que nos empuja a creer en Dios. ¿No es esto igual de tétrico que la predestinación religiosa? Gianni Vattimo dice que el discurso religioso que se impuso como hegemónico, fue retomado por la ciencia. Esto, para Vattimo, es igualmente terrible. ¿No es lo mismo que dice Lacan del movimiento de 68 en Francia en donde se deja un Amo para retomar otro?

Pensaba hoy en la tarde esa pregunta. ¿Existe Dios? Qué difícil. Mientras tanto sé que no me voy a casar en la iglesia (o ningún otro tipo de rito religioso), incluso no sé si me voy a casar algún día (se lo prometí a Danny, pero no sé, tiene que convencerme de las ventajas).

Tal vez soy un tíbio, pero probablemente Dios no existe. De hecho, creo que en todo caso, no le importa mucho que pensemos eso, ¿o sí? Daniel Gamper dice que si Dios nos ayuda para hacer de la vida un lugar más llevadero, ¿por qué no creer en él?

En fin, el punto es que probablemente no existe, así que deja de preocuparte y disfruta tu vida.

El País.

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