La vida inicia en el infierno. Es como decir que inica con el caos. El infierno es el primer velo que cae. Y para el director francés Jean-Luc Godard, proveniente de la nueva ola de mitad de siglo XX, el infierno es la guerra.

Nuestra Música es uno de los filmes más maduros y complejos de Godard, y tal vez el más diferente. Inicia con un empalme de imágenes que no somos capaces de distinguir entre lo real y lo falso. Son imágenes de guerra que se repiten incesantemente, conjugados con una hermosa voz de mujer reflexionando sobre la condición humana. El purgatorio es, de acuerdo con Godard, nuestro mundo: así como lo conocemos y vemos. El mundo que vivimos, tan lleno de nosotros, se convierte en el espacio de limpieza para nuestras almas. El cielo es un lugar hermoso, pero lejano. Tal vez lleguemos ahí, seguramente, pero el purgatorio nos ha dejado una huella imposible de borrar: el cielo es un lugar terriblemente deshumanizado.

¿No son las tres visiones de los niños de la Virgen María de Fátima un representanción de los estados por los que pasa Nuestra Música de Godard? Recordemos las profecías que en 1915 diría Lucía de Jesús dos Santos: una visión del infierno, del inicio de la Seguna Guerra Mundial y el atentado del Papa en 1981. El infierno, el purgatorio de la guerra, y el cielo de la muerte.

Y si los niños se encuentran con esta visión, y son tocados con la magia del mundo por venir, entonces Godard seguirá siendo el profeta favorito del cine.

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