

Leí una pequeña frase en la página de una amiga que tiene una importante relación con la teoría del caos: una influencia pequeña puede modificar globalmente la realidad. Lo impresionante, o lo que me impresionó, fue que debajo, haciendo referencia a lo escrito, estaba ella besando a su novio. El acto de amar es un acto con referencia caótica.
En Espejo y reflejo (uno de esos libros canónico para entender el caos y la complejidad), se hace referencia a la creación artística como un acto caótico, en donde miles, millones, de factores influyen en la escritura de un texto, por ejemplo. Algo tan real como que en este momento yo estoy siendo un acto del caos. Me retiro y acerco para escribir y pensar. Llego a un punto en el que creo que todo debería terminar en nada, pero continúo. Estoy (como dice mi hermanita) dejando de pertenecer para pertenecer más.
El caos, en su constante interacción con el orden, nos lleva a, súbitamente, dejar de ser nosotros, nos abandona como un barco en medio del océano jalado por la corriente. De un momento, sin pensarlo, estamos ahí, enamorados: en el caos. Y miles de cosas pasan por dentro y las razones apenas y se aproximan. Estamos en ese estado que Lorenz explicó por medio de la interpretación del clima: el aleteo de una mariposa.
Sólo eres tú, tu cuerpo, tu mente y el mundo que ves, esa relación entre el caos y la extraña cosa viva que eres.

Escrito en Teoría del caos | Etiquetas: Amor, Cotidianidad, Fotografía Miriam Chico, Teoría del caos